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martes, 15 de abril de 2008

El Camino de Santiago: La búsqueda de uno mismo

El camino de Santiago es quizás la senda iniciática externa más conocida y popular. Se inicia en Roncesvalles (Francia) y termina en Finisterra (Galicia-España), aunque se ha hecho más popular terminar el camino en Santiago de Compostela (de ahí el nombre del camino).

El recorrido dividido en etapas es una experiencia única a nivel interior y exterior y cada uno decide que tipo de experiencia quiere tener.

Hay quien lo hace para pasarlo bien, hay quien lo hace en bicicleta o a caballo y hay aquellos que buscan un camino espiritual, un camino místico. La magia del camino, desde mi punto de vista, es hacerlo a pie.

Para aquellos que quieran adentrarse en el misticismo del camino, mi mejor consejo es que no lo realice en periodo estival, pues el camino se convierte en un río humano de personas.

Si solo tenemos el periodo de vacaciones, pues deberemos plantearnos que no estaremos haciéndolo solos, pero que sin duda no nos dejará indiferentes.

Todo el trayecto está repleto de simbología, no solo cristiana, sino también pagana, aunque la Santa Madre Iglesia, en su momento, eliminó gran parte de esta simbología.

La orden del temple marcó parte del simbolismo del camino.

Curiosamente hay capiteles de iglesias y ermitas con figuras teniendo relaciones sexuales (tantra cristiano), existen simbología de los distintos constructores de la época e incluso en algunas entradas de las iglesias puede verse los signos del zodiaco y la simbología de la carta del Tarot que representa la carta del mundo, entre muchísimos símbolos para los amantes del hermetismo.

Un camino espiritual para aquellos que buscan a Dios o a su maestro interior, un camino de estudio de la simbología que consigue emborrachar al peregrino con símbolos, cruces, números, imágenes, etc. Un camino único que jamás deja a nadie indiferente.

Personalmente lo hice desde Burgos, porque no disponía de más tiempo, pero quizás haya sido una de las experiencias más enriquecedoras que he tenido, pues uno se encuentra a sí mismo en cada pasa, en el silencio del andar, en las inclemencias del tiempo, en los momentos difíciles y en los momentos cálidos…

Para mi el verdadero camino empezó cuando volví a mi día a día, cuando dejas de andar y te detienes, cuando vuelves al ruido, al estrés, a tu mundanal vida. Ser peregrino en tu día a día, es extremadamente difícil, pero ¿Acaso no vale la pena intentarlo?

Aquí os dejo una pequeña carta que he hecho en audio, acompañada con música de fondo e imágenes del camino. Espero que os guste.


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