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miércoles, 11 de febrero de 2009

Carta póstuma a Manuel Seral Coca

Hoy es uno de esos días reflexivos, uno de esos días, que te das cuenta que sigues teniendo preguntas sin respuestas y recuerdas aquellas personas que daban respuestas a algunas de las preguntas.

Espero que donde estés, puedas leer esta carta, que quizás, no sea otra cosa, que la necesidad de sacar la tristeza del alma.

Estoy aquí con mi pipa, dejando que el aroma del tabaco me transporte a esa época en que te conocí. Al igual que mi antiguo profesor de transcomunicación, Sinesio Darnell, que también es un amante de las pipas, conseguistes que me dejara seducir por el arte de fumar en pipa.

Me acuerdo cuando nos conocimos, cuando después de una conferencia te acercastes a mi y me dijistes:

  "Tienes una mirada especial e intuyo que estás en la búsqueda del conocimiento y me gustaría que estuvieras en un grupo selecto, de no más de diez personas, para adentrarnos en la Kábala y el ocultismo, pero no espero que creas, solo que escuches y aportes tu Conocimiento".

Esas palabras entraron en mi. En esos momentos de la "noche oscura" en que me encontraba, donde conseguistes sacar lo mejor de mi, donde conseguistes que me adentrara en sociedades iniciáticas y que caminara por las sendas del conocimiento hasta el día de hoy.

Fueron años de duro trabajo interno, de reunirnos semanas tras semanas en ese piso por la zona de Urgell(Barcelona). Donde debatiamos y profundizabamos en el conocimiento.

Tengo mucho que agradecerte, quizás demasiado. La mayoría de gente te conocía por cursos, conferencias y tertulias, pero yo tuve la suerte de pertenecer a ese pequeño grupo, donde conocí al Manuel Seral Coca verdadero. Aquel que sabía más de lo que contaba, aquel que podía estar durante horas, con su pipa, hablando sobre la mente, sobre la vida, el poder y la magia.

Hoy es uno de esos días en que quizás te hubiera llamado, pero tu corazón dijo basta hace pocos años. 

Se que una parte de tí está en mi. Todo lo aprendido y vivido sigue presente y te puedo asegurar que sigo en el camino.

Estimado Manuel Seral Coca, gracias por todo y aunque te fuistes demasiado pronto, uno de los testigos que pasastes, están en mis manos. Una parte pequeña de tu conocimiento están en mi y espero no fallarte. Gracias por formar parte de mi vida, por haberte conocido y por haber aprendido muchísimo a tu lado.

Tu eterno aprendiz y tu amigo eterno.


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